AGRUPACION DE MOTOS PEHUAJO Gutierrez 1884
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Ponete el casco
Viaje de la Agrupación de Motos Pehuajó - Año 2009 - Destino Neuquén


Como todos los años, acallados los ecos de la Fiesta de la Moto en Pehuajó, nos dedicamos a terminar de definir el viaje anual, esta sería la edición Nº 6 de este clásico de Semana Santa que podríamos llamar PEHUAJO GRAND BIKE TOUR.

Los preparativos eran intensos, la lista de viajeros muy cambiante, la fecha de salida incierta, pero con el correr de los días, y ante la inminencia de la partida, se fue definiendo todo.

Partida: 2 de Abril. Destino: todo Neuquén.

Viajeros: Fabian Mattioli con Honda XX 1100, Guillermo Lameiro con BMW GS 1200, Raul Araya con Yamaha FJR, Ramon Gil con Super Tenere, Pedro Pereyra, Walter Gapa Fraile, Gerardo Sancio y Víctor LLeras con sendas Transalp, Gustavo Rivera y, quien escribe, Francisco Frank Alvarez con Yamaha Fazer 600 S2. Como se puede apreciar, motos totalmente distintas pero efectivas a la hora de viajar. Además el auto de apoyo y trasporte de equipajes VW Polo al comando de Rubén Cacho Fraile y de acompañante Roberto Mamito Urricelqui.

En el grupo viajaban un médico, un odontólogo, un bioquímico, un licenciado en Comercio Exterior, quizás un futuro abogado, además de diversas profesiones... hasta vagos !!! Completito, no?

2 de Abril 4:00 AM, unos truenos y relámpagos anunciaban una partida dificultosa, nos juntamos en el lugar de salida, todos con traje de agua, pero por suerte ya saliendo dejó de llover. Santa Rosa (La Pampa) nos recibió con las primeras luces, a guardar el equipo de agua y seguir. Nos habíamos puesto como meta llegar en el día a San Martin de los Andes, 1.250 kms. nos separaban desde Pehuajó, todo un desafío pues no todos tenían antecedentes de etapas tan largas. Pero así fuimos desandando kms., la Ruta del Desierto que termina en Colonia 25 de Mayo la pasamos sin problemas, ya en la Provincia de Neuquén, a la salida de Zapala, la caída de Víctor en su Transalp motivó preocupación, por suerte no fue muy complicado y luego de las curaciones y algunos puntos en la mano, siguió viaje en el auto de apoyo, con la idea de retirar la moto al regresar a Pehuajó. Llegamos a San Martín de los Andes con lluvia los últimos 15 kms.

Al día siguiente, continuaba la lluvia, de caprichosos encaramos una parte del camino de los 7 lagos, pero la visibilidad no era buena y sólo recorrimos un tramo asfaltado; regresamos a las cómodas cabañas que teníamos alquiladas donde Cacho cocinó unos bifes muy buenos, luego siesta para recuperarnos.

El Sábado seguía la lluvia, ya no había más actividad para hacer, el bonito paisaje que ofrece la zona había quedado deslucido por las permanentes nubes de lluvia.

Abandonamos San Martín antes de lo programado y lloviendo, pero oh sorpresa !, a los 10 kms. ya no llovía, y desde allí en adelante el buen tiempo no nos abandonó hasta el final del viaje.

Pusimos rumbo a Zapala donde nos esperaban Víctor, Gapa y Ramón (habían quedado allí por la caída) y nos encontramos con Gerardo y Pedro que se unieron en ese momento al grupo. Fue muy lindo el reencuentro de todos con una buena cena para el festejo.

Domingo a la mañana... ni un alma en la calle, salida desde Zapala hacia Copahue-Caviahue, un tramo corto de 160 kms. pero con mucho viento. Las araucarias araucanas o Pehuén -su nombre autóctono- anunciaban la llegada a ese pequeño paraíso que se llama Caviahue. Allí esta planta crece en forma natural, hay ejemplares de más de 200 años. La villa está a orillas del lago del mismo nombre. Teníamos reservado unos bungalows sobre el casino -lo que facilitó el acceso a varios- muy bien instalados. Por la tarde recorrimos el camino de las 7 cascadas. Un susto se llevó Raúl con su portaaviones FJR en un retome en el ripio, quedó su moto recostada sobre un lateral, por suerte sin daño para piloto y máquina. A la noche unas pizzas y empanadas encargadas por el Doc calmaron la voracidad de todo el grupo. Algunos, de vuelteros nomás, fuimos hasta el imponente hotel Farallones a disfrutar de la estufa de leña y tomar un scotch.

El Lunes a la mañana salimos hacia Copahue al pie del volcán del mismo nombre de 2.953 ms., bien en el límite con Chile. Son 17 kms. de ripio en subida y en el trayecto ya se ven algunos arroyos de agua termal, al igual que el pozo geotermal que lanza al aire un chorro de vapor permanente..

El centro termal es una construcción relativamente nueva, muy similar a un hospital público, donde con la ayuda de un enfermero se hacés un itinerario por baños, hidromasajes, barro y otras terapias. Faltaría un poco más de coordinación para hacer más llevadera la recorrida. Al detalle cómico lo dieron tres integrantes que se hicieron tratamiento capilar... un bochorno, y sin resultados comprobables. Al regreso, en un paraje llamado Las Maquinitas había agua termal a discreción y mucho más natural, recomendable.

Por la noche, gran cordero gran... hecho por Gapa y Mamito, muy bueno y, como corresponde, bien regado.

Al día siguiente nos esperaba ripio hasta llegar a Chos Malal, pasando por la Cascada del Río Agrio, muy linda, ya que tiene una caída libre de 80 ms. y lo hace en una olla natural. El cielo de la cordillera estaba totalmente despejado, y el sol pegaba fuerte. La salida, un poco descoordinada, Mamito quedó a pata en el bungalow y regresó Guillermo a buscarlo, casi fue una excusa para que las pisteras más el BM regresáramos por asfalto y las ripieras siguieran su camino. Nos encontramos en Chos Malal con una diferencia superior a 3 horas a favor de los que fueron por asfalto. En ese tramo, Ramón1 estaba parado a la orilla de la ruta en el Super y Gerardo, en el Transalp, no lo vio... consecuencia, piña leve, caída de Gerardo y el Super sin un pedalín por el encontronazo. En Chos Malal fuimos al camping Municipal y nos prestaron un amplio salón, por lo que no armamos carpas, tiramos los colchones en el suelo y allí dormimos. Es de imaginar lo acontecido en un recinto cerrado donde duermen 11 tipos... la noche, los ruidos, los vahos inimaginables, completados con otras actividades, marcaron esa jornada.

Ya era Miércoles... cómo se nos escapan los días ! Desayunamos y salimos hacia el destino, ícono o principal, que tenía nuestro viaje: Aguas Calientes, en la ladera del volcán Domuyo de 4.702 ms.

Allí se acababan todas las especulaciones, venía el ripio en serio. Algunos pedían consejos, otros -con aire de grandes conocedores- explicaban técnicas de conducción en situaciones extremas. Había motos debutantes en el ripio, las 2 Fazer y Pedrito que quería saber como se hacía el Transalp en esos caminos.

Un párrafo aparte para Mamito: al casco de Frank se le había salido la traba del plexi y la solución era ponerle cinta y dejarlo fijo. Pero Roberto consiguió un lambrito e hizo una pieza de precisión, casi mejor que el original, para solucionar el problema. Quedó genial Mamito !... y seguro que el próximo viaje seguirá así. Un tramo de asfalto y... comenzó el ripio, hasta llegar a Andacollo era bueno. Este pueblito nos sorprendió por la actividad comercial, además están trabajando pues por allí será el futuro paso a Chile pavimentado. Pero a medida que las poblaciones disminuyen, el ripio empeora. En Las Ovejas comimos al lado del arroyo y seguimos viaje hacia Aguas Calientes, el ripio era decididamente malo, totalmente suelto, en permanente subida con curvas muy cerradas. Allí Pedrito y su Transalp volvieron a imitar al bicho bolita del viaje anterior, lo extremo del camino se cobró una nueva caída, sin consecuencias (ya hay varios “champú” -apócope de champange- que nos deben los de las caídas).

El paisaje se asemejaba a una postal lunar, las formas caprichosas las laderas hechas como de chocolate en rama, el sol cayendo ya a esa hora creaban un clima casi místico. Parábamos a sacar fotos y a tomar coraje para seguir subiendo... y también subía la temperatura de las motos, casi siempre en 100 grados por el esfuerzo a que eran sometidas. El auto de Cacho iba como corriendo el Dakar, subía sin drama a pesar de que iba cargado al máximo.

Finalmente, Villa Aguas Calientes. Llegar allí era nuestro objetivo, aunque en realidad se llega a la nada... no hay nada solo el paisaje inmenso y el majestuoso volcán que muestra sus laderas nevadas.

Unas pocas cabañas regenteadas por una señorita de muy mal carácter y mirada torva impedía que nos quedáramos allí, regresar era impensable pues ya estaba anocheciendo. Discutimos un poco y finalmente pudimos armar las carpas! Luna llena, temperatura ideal, cenamos en el campamento y... todos al río termal que corría a pocos metros.

Disfrutamos del agua caliente un buen rato, con algo para tomar... qué lindo !, creo que fue uno de los momentos más intensos del viaje, la risa dio lugar a la serena charla, a la reflexión, a las anécdotas... Poco a poco fuimos regresando al campamento, había terminado un día groso!.

La mañana se presentó fresca, hasta que el sol comenzó a calentar el valle. En vez de lavarnos la cara... a meternos al agua nuevamente.

Desarmamos el campamento, ante la mirada cínica y desconfiada de la encargada. Todo quedó en el auto y así, libres de equipaje, fuimos a visitar primero Las Olletas, una ladera donde fluyen muchos riachos termales que vuelcan sus aguas a un valle muy profundo. Un sol radiante nos acompaño durante toda la jornada. Luego fuimos a Los Tarros, lugar al que se accede luego de una caminata, un paisaje hermoso!. A la orilla de un riacho de montaña, hay chorros de agua que salen con fuerza y se elevan a más de 3 ms. de altura y calefaccionan el arroyo, generando unos piletones naturales de agua a una temperatura ideal y con mucha fuerza. Como resultado, todos al agua! Qué lugar, qu≡ paisajes, todo muy agradable. Realmente la provincia de Neuquén ofrece infinidad de parajes donde el fenómeno volcánico da lugar a gran cantidad de lugares termales, sólo hay que tener muchas ganas de conocerlos porque son casi inaccesibles para el gran público. Regresamos a Aguas Calientes donde había quedado el auto y todo el equipaje, y comenzamos a desandar camino hacia Las Ovejas. La hora y nuestro recorrido hacían que los paisajes cobraran otra dimensión y se tornaran aún más hermosos. El sol recortaba cada piedra dándole un filigrama único. El ripio seguía complicado, pero realmente valió la pena llegar a esos parajes!

Ya en Las Ovejas, conseguimos una cabaña para 5, pero éramos 11 ! Se tiraron reyes para ver quien dormía en las camas... el resto al piso. Un costillar muy bueno, hecho por Fabián, completó el día.

El programa para el Viernes eran las lagunas de Epu Laufquen, y hacia allí partimos, previo paso por el Hospital. La lista de dolientes era variada: Víctor a cambiar el vendaje de su mano, Ramón con una reacción alérgica, Roberto por la quemadura del pie y Frank con un principio de conjuntivitis. Menos mal que los profesionales de la salud que atienden en esos lugares tan alejados tienen un cabal sentido de la vocación, lo hacen a pulmón y con los medios que disponen en una pequeña ciudad. Es de destacar lo bien que nos atendieron todas las veces que necesitamos. Un Urra !!! para estos médicos y ayudantes.

El camino hacia las lagunas es de un ripio tranqui, vemos los arroyitos cristalinos que bajan de la montaña. Luego del paso de Parques Nacionales, entramos al área Protegida.

Las lagunas nos esperaban completamente planchadas, esto hacía que se reflejaran las montañas circundantes como en un gran cristal azogado. Un lugar para decir yo de acá no me voy!!! Pusimos todas las motos alineadas en la playa y el auto, y allí todas las fotos. Mientras Roberto y Gapa hacían un chivo, Guillermo, Ramón, Gustavo y Víctor intentaron sin suerte pescar algo. Frank que quería comer pescado, finalmente tuvo que abrir una lata de atún.

De a poco la laguna comenzó a rizarse y desapareció el espejo que nos había regalado cuando llegamos. Fabián aprovecho una excusa y salió en el BM de Guille para hacerle un mini test, el loco regresó con las lágrimas enroscadas atrás de las orejas, chocho de haber podido probar semejante fierro en esos caminos.

Regresamos a la tarde, con lástima de dejar semejante lugar. La próxima vez es para hacer un camping al lado del agua!.

Ese Viernes teníamos previsto dormir en Chos Malal, ya la idea estaba rondando de llegar el Sábado a la noche de regreso a Pehuajó. Conseguimos un muy buen residencial y nos alojamos.

Durante la cena definimos el plan del regreso, turísticamente ya habíamos cumplido ampliamente el objetivo del viaje. No nos quedaba mucho más para hacer y decidimos arrancar el Sábado por la mañana. Salieron Pedro, Ramón, Gerardo y Fabián en un primer grupo. Después las 2 Fazer a las 10:00 AM. y, finalmente, el resto, que tenían que pasar por Zapala a buscar el Transalp de Víctor.

Regresando en 3 grupos distintos, agrupados por prestaciones/velocidad de las motos, se hace muy dinámico, los tiempos de repostaje son menores y se estiran las autonomías.

Por lo que me tocó puedo decir que el Fazer tiene alas!. Qué lindo, có viajamos, la salida de Chos Malal tiene un camino muy entretenido por las curvas veloces, subidas y bajadas que contrastan con la monotonía del cruce del desierto que transitaríamos más tarde. Eran 1.200 kms. hasta Pehuajó. Salimos con la idea de parar cuando la prudencia así lo indicara, pero a medida que avanzábamos los promedios se mejoraban y ya en General Acha (La Pampa) era como si estuviéramos en casa. Un rato más de gas casi a fondo y Santa Rosa nos vio llegar a las 18 hs. Faltaban 240 kms. hasta Pehuajó... con una velocidad inferior al promedio que traíamos, desandamos esos últimos kilómetros para llegar finalmente a las 21 hs., luego de 11 horas de marcha. Cuando digo que el Fazer tiene alas por algo es. Y llegamos sin complicaciones, con el cansancio normal de cualquier viaje. Fue un gusto poder estar en la cena de Pascua con toda la familia.

Mensajes de por medio, reportamos la llegada de todos sin inconvenientes.

Ramón seguía para Buenos Aires y Gerardo para Mar del Plata, con lo que le agregaron otro montoncito de kms. al viaje.

Otro PEHUAJO GRAND BIKE TOUR llegaba a su fin, fueron casi 4.000 kms. ( bah... 3.975) de los cuales más de 500 fueron de ripio de todo tipo.

Como siempre, se impone un balance que se elabora con el correr de los días post-viaje, más allá de las inevitables caídas, por suerte sin consecuencias graves, rescatamos el espíritu del grupo, no se podrían hacer estos viajes con gente desconocida, más allá que puedan compartir la pasión y gusto por viajar, somos como el lema de los tres mosqueteros: Todos para uno y uno para todos. Es lindo sentirse respaldado por todos, en momentos complicados como los que tuvimos o en momentos alegres como los que pasamos. Creo que llegamos a la esencia de lo que es la amistad y lo que es compartir todo. Entonces ¿¿¿ Cómo no seguir repitiendo esta experiencia de amistad, compañerismo, viajes, risas y todo lo que quieran imaginar ???, donde conocemos paisajes y lugares imposibles de visitar de otra forma.

Vendrán otros destinos -ya hay varias ideas dando vuelta- otras motos, nuevos integrantes o quizás algunas bajas, pero esa esencia original, estoy seguro que no se perderá.

De las motos qué puedo decir? Ripio malo con un XX 1100 impecable como el de Fabián, o los Fazer's nuevitos?... cualquier persona coherente diría imposible! impensable!... pues bien, transitaron sin ningún drama y a buen ritmo, sin desentonar con los Transalp's o el BM. A propósito, saben como le dicen a algunos Transalp del grupo?... Mayonesa, porque hay que tener aceite y huevos para manejarlas... está bueno, no?. Con lo que queda demostrado que a las motos hay que usarlas. Si están guardadas en el living o en el garaje nunca les va a pasar nada. Y si regresan con algún piedrazo o raspón, son heridas de guerra conseguidas en el campo de batalla!.

Será entonces hasta la nueva salida... falta casi un año, pero se pasa enseguida!.

ALGUNAS PERLITAS:

  • El invento de la Agrupación de Motos: la Semana Santa de 10 días.

  • La mala onda: la persistente lluvia en San Martín de los Andes.

  • La preocupación: la caída de Víctor, por suerte sin demasiadas complicaciones.

  • El espíritu solidario: Ramón y Gapa que se quedaron en Zapala con Víctor.

  • El Grito de guerra: esos Fazer que van a mil !.

  • El personaje inefable del viaje: definitivamente Roberto Mamito Urricelqui.

  • La solución: el auto de apoyo de Cacho!... Quedas contratado para los próximos viajes !

  • El personaje más desagradable: la encargada de las cabañas de Aguas Calientes.

  • El invitado de lujo: el sol y el buen tiempo (después de San Martín).

  • El complemento ideal: los baños de aguas termales.

  • El bochorno: 3 integrantes en la peluquería de Copahue haciendo tratamiento de pelo!.


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